Que pare el ruido de las armas porque queremos oír EL SONIDO DE LA MÚSICA

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Que pare el ruido de las armas porque queremos oír EL SONIDO DE LA MÚSICA

Seis años de guerra han dejado a Siria con unos 50 psiquiatras para una población de 22 millones de sirios. Los pocos centros que quedan en pie son la perfecta representación de lo que ha sido la guerra para la población civil: Las cicatrices y las marcas de tortura en los cuerpos de los pacientes nos hablan de como DAESH llegó a las ciudades, los testimonios aún en pie de las mujeres nos explican porqué serlo es una doble desgracia en los conflictos armados, y los mechones blancos en el pelo de los niños, nos ayudan a entender los episodios de terror sufridos en cada bombardeo.

Estas son las consecuencias de la guerra. Una pesadilla real a la que la comunidad internacional responde con el silencio.

El mismo silencio que presencio el horror de las bombas cuando los sirios clamaban libertad y democracia. Sin duda hoy, la peor de las locuras sería olvidarnos de los responsables de este infierno.

Tenéis una noticia completa de Natalia Sancha en El País pinchando aquí.

2018-01-09T01:40:55+00:0005/12/2017|Categorías: noticias|Sin comentarios

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